NIÑEZ COMO ETAPA EVOLUTIVA

Escrito por Pamela Bozzoli En Julio - 29 - 2009

LA NIÑEZ COMO ETAPA EVOLUTIVA:

 

El eje del artículo que voy a presentar es sobre una etapa vital, la niñez, concretando aportes sobre algunas de sus complicaciones, la importancia del contexto y la educación en la formación de la personalidad del menor de edad.

La niñez como etapa de evolución del ser humano tiene sus especificidades y es un proceso por el que pasan todos los sujetos. Un niño ya porta de cierta manera una personalidad, una “forma de ser”.

La constitución de la personalidad es en un proceso que implica una manera específica de pensar, sentir y actuar frente a todo tipo de hechos y contingencias que tiene la vida. Y cada vez que el sujeto deba reaccionar a cierto acontecimiento lo hará según su personalidad, repitiendo modos que adquirió antes. Lo cual ni quiere decir que la personalidad no pueda flexibilizarse, que el sujeto no tenga cambios.  

Al decir que la personalidad es un proceso me refiero a que es algo que se va gestando en forma gradual y constante. La personalidad termina de afianzarse en la juventud, actualmente se considera que alrededor de los 25 años. Pero hasta esa edad el devenir del sujeto es influido por varios factores entre los cuales los padres, la familia extendida, la calidad de vida, el hogar y la educación juegan un papel importantísimo.

La personalidad del adolescente y del joven se perfilan (y dan “signos” si se los sabe leer correctamente) ya en la niñez.

Cuánto más chico es el niño, su formación psíquica (la constitución de su personalidad) es directamente proporcional al tiempo que pasa con sus padres o encargados primarios de su cuidado. Pensemos que hasta los 3 años generalmente no ingresan al jardín, con lo cual hasta esa edad la mayor parte del tiempo lo pasan con alguno de sus padres y/o familiares, interactúan con ellos y van adquiriendo las pautas, ritmos, mandatos, aprendizajes y códigos del contexto familiar de desarrollo.

Por el sencillo hecho de que un niño porta una forma de ser y una personalidad no se forma en un “taper” (metáfora de un sujeto que crecería sin interactuar con un medio) debemos tener presente que el niño es mayoritariamente producto de sus padres en el inicio, pero a medida que crece va pasando por una serie de instituciones y va ocupando diferentes roles, con lo cual su formación psíquica es cada vez mas diversa y multicausal.

A la hora de decidir si un chico tiene alguna psicopatología específica o si es saludable se tienen en cuenta muchos factores. Se suele tener presente patrones de medida standard para ubicar su desempeño y su desarrollo. Antes de continuar, me gustaría dejar en claro que los patrones normativos no son singulares, no dicen mucho sobre un niño en particular pero lo ubican dentro una sociedad llena de niños de esa edad, y ello  permite trazar hipótesis de si personalidad y su desarrollo integral. Por ejemplo, el comer, el estudiar, el jugar, son conductas movidas por pensamientos y motivaciones que se analizan en base al sexo y la edad del menor,  y juntando esos datos se pueden decir algunos rasgos de ese niño.

En líneas generales, el niño desde su nacimiento hasta los 6 años, aproximadamente, expresa más su subjetividad mediante lo motor y gestual. Luego, a partir de su ingreso en el sistema educativo, generalmente a los 6 años y más ya cuentan con una herramienta en vías de desarrollo importante para expresarse más y mejor: el lenguaje escrito y sistematizado en el contexto educativo. Con él, podrán expresar de diferente forma lo que les sucede. Pero antes de los 5 o 6 años e niño generalmente canaliza más sus emociones en su cuerpo (haciendo berrinches, maltratando otros niños, haciéndose pis más allá de los 4 años, quedándose quieto, callado, tímido, etc.).

No hay recetas para criar un niño, cada niño es diferente, cada uno tiene un tiempo de desarrollo particular, una forma de interactuar, de expresarse, de pensar, de sentir única. Por ello, al hablar de pautas de edad sólo se pretende dar un indicador. Hay niños que comienzan a hablar más tarde, otros dejan los pañales antes, otros no pueden quedarse los primeros días de jardín sin la presencia de su madre o padre, y hay menores que son más inhibidos que otros. Toda vez que dichas conductas sean consideradas disfuncionales, generen padecimiento en el niño y/o los demás y quieran ser abordadas se debe tener en cuenta muchos factores: entre ellos la dinámica familiar, la historia particular del niño y el contexto donde se crió, la educación del menor, su desarrollo físico y psíquico y los avatares padecidos por él o sus allegados mas significativos.

 

Susana Pamela Bozzoli

Lic. en Psicología (UBA)

Pamelabozzoli@yahoo.com.ar

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