Archivo de la seccion ‘Psicología’

NIÑEZ COMO ETAPA EVOLUTIVA

Escrito por Pamela Bozzoli En Julio - 29 - 2009

LA NIÑEZ COMO ETAPA EVOLUTIVA:

 

El eje del artículo que voy a presentar es sobre una etapa vital, la niñez, concretando aportes sobre algunas de sus complicaciones, la importancia del contexto y la educación en la formación de la personalidad del menor de edad.

La niñez como etapa de evolución del ser humano tiene sus especificidades y es un proceso por el que pasan todos los sujetos. Un niño ya porta de cierta manera una personalidad, una “forma de ser”.

La constitución de la personalidad es en un proceso que implica una manera específica de pensar, sentir y actuar frente a todo tipo de hechos y contingencias que tiene la vida. Y cada vez que el sujeto deba reaccionar a cierto acontecimiento lo hará según su personalidad, repitiendo modos que adquirió antes. Lo cual ni quiere decir que la personalidad no pueda flexibilizarse, que el sujeto no tenga cambios.  

Al decir que la personalidad es un proceso me refiero a que es algo que se va gestando en forma gradual y constante. La personalidad termina de afianzarse en la juventud, actualmente se considera que alrededor de los 25 años. Pero hasta esa edad el devenir del sujeto es influido por varios factores entre los cuales los padres, la familia extendida, la calidad de vida, el hogar y la educación juegan un papel importantísimo.

La personalidad del adolescente y del joven se perfilan (y dan “signos” si se los sabe leer correctamente) ya en la niñez.

Cuánto más chico es el niño, su formación psíquica (la constitución de su personalidad) es directamente proporcional al tiempo que pasa con sus padres o encargados primarios de su cuidado. Pensemos que hasta los 3 años generalmente no ingresan al jardín, con lo cual hasta esa edad la mayor parte del tiempo lo pasan con alguno de sus padres y/o familiares, interactúan con ellos y van adquiriendo las pautas, ritmos, mandatos, aprendizajes y códigos del contexto familiar de desarrollo.

Por el sencillo hecho de que un niño porta una forma de ser y una personalidad no se forma en un “taper” (metáfora de un sujeto que crecería sin interactuar con un medio) debemos tener presente que el niño es mayoritariamente producto de sus padres en el inicio, pero a medida que crece va pasando por una serie de instituciones y va ocupando diferentes roles, con lo cual su formación psíquica es cada vez mas diversa y multicausal.

A la hora de decidir si un chico tiene alguna psicopatología específica o si es saludable se tienen en cuenta muchos factores. Se suele tener presente patrones de medida standard para ubicar su desempeño y su desarrollo. Antes de continuar, me gustaría dejar en claro que los patrones normativos no son singulares, no dicen mucho sobre un niño en particular pero lo ubican dentro una sociedad llena de niños de esa edad, y ello  permite trazar hipótesis de si personalidad y su desarrollo integral. Por ejemplo, el comer, el estudiar, el jugar, son conductas movidas por pensamientos y motivaciones que se analizan en base al sexo y la edad del menor,  y juntando esos datos se pueden decir algunos rasgos de ese niño.

En líneas generales, el niño desde su nacimiento hasta los 6 años, aproximadamente, expresa más su subjetividad mediante lo motor y gestual. Luego, a partir de su ingreso en el sistema educativo, generalmente a los 6 años y más ya cuentan con una herramienta en vías de desarrollo importante para expresarse más y mejor: el lenguaje escrito y sistematizado en el contexto educativo. Con él, podrán expresar de diferente forma lo que les sucede. Pero antes de los 5 o 6 años e niño generalmente canaliza más sus emociones en su cuerpo (haciendo berrinches, maltratando otros niños, haciéndose pis más allá de los 4 años, quedándose quieto, callado, tímido, etc.).

No hay recetas para criar un niño, cada niño es diferente, cada uno tiene un tiempo de desarrollo particular, una forma de interactuar, de expresarse, de pensar, de sentir única. Por ello, al hablar de pautas de edad sólo se pretende dar un indicador. Hay niños que comienzan a hablar más tarde, otros dejan los pañales antes, otros no pueden quedarse los primeros días de jardín sin la presencia de su madre o padre, y hay menores que son más inhibidos que otros. Toda vez que dichas conductas sean consideradas disfuncionales, generen padecimiento en el niño y/o los demás y quieran ser abordadas se debe tener en cuenta muchos factores: entre ellos la dinámica familiar, la historia particular del niño y el contexto donde se crió, la educación del menor, su desarrollo físico y psíquico y los avatares padecidos por él o sus allegados mas significativos.

 

Susana Pamela Bozzoli

Lic. en Psicología (UBA)

Pamelabozzoli@yahoo.com.ar

CELOS, MITOS Y BENEFICIOS

Escrito por Pamela Bozzoli En Julio - 10 - 2009

LOS CELOS, MITOS, MECANISMOS, BENEFICIOS:

 

Queridos lectores, en este artículo quiero plantear algunas cuestiones que me parecen básicas en relación a la temática de los celos.

Empecemos advirtiendo que los celos son susceptibles de expresarse en varios terrenos, el sujeto celoso puede hacer notar su emocionalidad estando cerca del destinatario de dicho sentimiento o puede hacerlo de modo implícito.

Celar es un mecanismo psíquico que lo podemos pensar como una tendencia al dominio del otro. Concretamente: Si celo a X hay varios factores que hay que tener en cuenta, principalmente el vínculo, la naturaleza, la intensidad, lo cuantitativo y cualitativo de la emoción.

Los celos como sentimiento no deben juzgarse desde una perspectiva moral, sino desde la adaptabilidad o no de dicha conducta. Adaptabilidad es sinónimo de productividad o no de dicha conducta como repertorio de l ser humano para manejarse en la esfera social.

Suelo preguntarme en mi ejercicio como profesional el por qué y el para qué de las conductas idas y emociones que despliegan los pacientes en mi consultorio. En el caso de los celos, explícitamente me parece importante indagar las causas y los mecanismos que sostienen dicha conducta emotiva. Intento plantear y sembrar la duda en cada sujeto que consulta padeciendo acerca de cuales son los motivos y los beneficios que le trae celar. Como el lector apreciará, el hecho de celar, aunque parezca retorcido tiene un beneficio, y hay que podes despejar qué motiva su mantenimiento. Concretamente hay que ver y hacer ver al paciente por qué cela y para qué usa esta conducta, qué obtiene en dicho accionar. Suele ser mas común de lo que creemos encontrar sentido a conductas, pensamientos y emociones que el sentido común considera “dañinas” o “perjudiciales para si y terceros”

Desde mi perspectiva, los celos no son ni buenos ni malos, son reacciones del individuo que pueden trabajarse y controlarse si se exceden de un limite considerado funcional. Con ello intento expresar que los celos siempre están presentes en el individuo, pero algunos por diferentes factores los expresan más y los padecen más. Cuando el celo es motivo de padecimiento y de replanteos a nivel personal y relacional es cuando hay que empezar a trabajar sobre el asunto. No obstante, el principal factor en juego para revertir una situación que se sale de los márgenes funcionales es el deseo del sujeto o de la pareja de reflexionar sobre lo que les pasa.

Como puntos importantes de la temática no quería terminar la columna sin antes esbozar factores que ayudan a conceptualizar la temática de los celos: un buen diálogo y comunicación actitudinal y gestual con todos los afectados en dicha conducta, estimular la confianza en los otros y en uno mismo, equilibrar “lo que se dice” con “lo que se hace”, saber respetar los límites del otro y hace que los otros respeten el límite del sujeto, darse y dar valor a otros,  equilibrar el pensamiento y la acción ante una determinada situación que desencadene celos, percatarse de los roles y su dinámica y como los papeles sociales (roles) influyen en los hechos.

Con dicho artículo

Saludo cordialmente a todos los lectores del diario.

Lic. en Psicología (UBA)

Bozzoli Susana Pamela

pamelabozzoli@yahoo.com.ar

FOBIAS HOY

Escrito por Pamela Bozzoli En Mayo - 23 - 2009

Estimados lectores, otra vez me encuentro escribiéndoles sobre temas de psicología que considero relevantes y de sumo interés. Quería agradecer a los lectores que pidieron columnas sobre diversos temas, escribiré sobre todas aquellas las temáticas sugeridas en breve. En el presente artículo les voy a hablar sobre las fobias y lo que se sabe hasta la actualidad.

Empecemos diciendo que una fobia es un temor exagerado, inoportuno y persistente a algo.

Diferenciemos la fobia como temor desproporcionado de un miedo normal. El miedo considerado normal es una reacción del cuerpo, de la conducta, de la emoción y de los pensamientos de un sujeto que atraviesa una situación que objetivamente concordamos en estimar como peligrosa. El estado de alerta que induce un miedo es una respuesta normal porque nos mantiene atentos y nos permite afrontar el hecho adverso y ponernos a salvo. Como podemos apreciar, el miedo por estar a un metro de un lobo hambriento nos va a generar ciertos pensamientos que tienen que ver con mantenernos a salvo. Posiblemente en esa situación lo mejor que podemos hacer es huir, y desplegamos nuestro medio locomotor para dicho objetivo. En tal situación es normal que sentamos miedo, y tal reacción seria razonable. Nadie puede decir que ante ese hecho es anormal sentir miedo.

Pero la diferencia entre un miedo normal, adaptativo para nuestra especie, y una fobia es que ésta última es un miedo “anormal”, pues el sujeto cree estar expuesto a un peligro inminente, pero en realidad, visto el hecho objetivamente, el un miedo imaginado por el sujeto. Por ejemplo, consideremos una persona que empieza a limitar su vida, sus actividades cotidianas por presentar una fobia a ciertos medios de trasporte, pensando que pueden robarle.

Seguramente, este sujeto va a dejar progresivamente o abruptamente de viajar en tren o colectivo. Observamos una respuesta desproporcionada que empieza a interferir en su vida, va a generarle malestar y discapacidad social, laboral o estudiantil. La limitación de las áreas de su vida empieza a funcionar como síntoma y comienza a padecer.

Para seguir con el ejemplo, el miedo al lobo no se generaliza a otras situaciones y cuando el sujeto escapo de ese lugar ya no tiene miedo. En cambio, en la fobia, el sujeto va limitando sus salidas, empieza a evitar viajar, y empezara a evadir reuniones o situaciones para no toparse con lo temido. Pierde el control para afrontar las situaciones que interpreta como peligrosas. Pero debemos resaltar que las situaciones no son peligrosas, lo que se interpreta como amenazante es la visión que el sujeto tiene sobre los hechos. Los hechos, diríamos que son más bien neutros, y la persona les atribuye cualidades. Por ello, si ante una fobia el sujeto se comporta, tiene emociones y piensa de manera desajustada, y si logra darse cuenta de ello consulta al profesional.

Entonces, podemos ver que la actitud del paciente es evitar, su mecanismo de defensa es evadir, y esto se acompaña de otros síntomas característicos como la presencia de sensación subjetiva de horror, el reconocimiento por parte del paciente que su miedo es desproporcionado, reacciones automáticas e incontrolables físicas (dificultades respiratorias, palpitaciones rápidas, mareos, sequedad de boca, temblores y el deseo de escaparse de tal lugar como manifestación extrema del miedo llamado fobia). Estos síntomas físicos anuncian e influyen en los pensamientos de la persona sobre el acontecimiento que evita.

El Tratamiento de las fobias depende de cada caso, del sujeto particular y de su historia, pero por lo general, también se sabe que no todos pueden tener la capacidad para reaccionar fóbicamente. Con ello quiero decir que algunos portan la predisposición biológica para tal patología. Las patologías surgen cuando se dan ciertas condiciones para su aparición, una condición es la predisposición, otra es pasar por situaciones estresantes, otra puede ser el contexto en el cual se vive que dispare, mantenga o agrave la patología del sujeto.

En psicoterapia, particularmente para las fobias los profesionales contamos con muchas técnicas y herramientas para abordar al paciente. Generalmente usamos la palabra y vamos ayudando al sujeto a despegar de su situación. También podemos usar técnicas de relajación, y técnicas de dramatización, o herramientas para que le sujeto percate y opte por una conducta, emoción y pensamiento mas ajustado.

El cuadro generalmente si se trata lleva a una mejoría en la calidad de vida de la persona comprobable en poco tiempo. Pero si no se trata, por lo general se ve que el sujeto cada vez se aísla más socialmente, comienza a temer a más objetos o situaciones y se agrava más su cuadro.

Algunos pacientes necesitan medicación y otros no, ello dependerá del cuadro y la historia del paciente, de su personalidad, del contexto en el que se halla y de su predisposición biológica. En el terreno farmacológico los psiquiatras se encargan de el tipo y cantidad de medicación a utilizar, pero en líneas generales puedo decir que se suelen usar las benzodiacepinas, conocidas como “calmantes” o “ansiolíticos”.

Por último me gustaría dejar en claro que la forma de presentación clínica es diversa, un sujeto le puede temer a los aviones, otro a las arañas, otro a los medios de trasporte, pero el mecanismo psicológico por el cual aparece la fobia es el mismo y el tratamiento en líneas generales también es semejante. Las fobias suelen clasificarse por el nombre al objeto o la situación que se teme, por ejemplo aracnofobia, agorafobia, hidrofobia, etc.

Espero que les haya gustado el artículo y en breve escribiré sobre los otros temas que propusieron los lectores.

Agradezco al diario por permitirme escribir y transmitir mi experiencia y a los lectores por leer y hacerme llegar sus inquietudes.

Susana Pamela Bozzoli

Lic. en Psicología U.B.A.

pamelabozzoli@yahoo.com.ar

Los mayores en la sociedad actual

Escrito por Pamela Bozzoli En Abril - 19 - 2009

LA TERCERA EDAD EN LA SOCIEDAD ACTUAL

Estimados lectores, nuevamente me presento y esta vez les voy a escribir sobre la tercera edad. El título hace referencia a ese grupo particular de la población que solemos ver tan vapuleada cuando leemos diarios, miramos televisión o más concretamente si tenemos familiares en esa etapa. La mayoría del texto verán que hago preguntas, no quiero cerrar cuestiones, sino abrir a diversas opiniones y generar resonancia en los que lean la presente columna.

Sin pretender ser exactos, comenzaría diciendo que la tercera edad no tiene fecha precisa de inicio, hay variables y depende de varios factores, pero se puede pensar en sujetos de más de 60 años en los cuales se dan algunas características generales que más abajo abordaré.

Me pregunto: ¿cuál es el lugar que ocupan, hoy en día y específicamente en nuestro país, la población de la tercera edad? Intentare expresar algunas cuestiones respecto a esta temática.

Comienzo diciendo que al buscar en el diccionario Océano Uno la palabra vejez me topo con una definición que caracteriza a los mayores como gente con “…achaques o manías propias de la edad…”. Es un primer ángulo para pensar que imagen tenemos de esta población.

Propongo pensar a la tercera edad desde un enfoque integral, tomando cuestiones económicas, sociales, culturales, históricas, etc. Porque la calidad de vida de ellos en la actualidad se mide según todas estas variables.

Por un lado, pensemos: ¿Cuál es la situación económica de la mayoría de ellos? ¿Cuál es la cobertura médica que tienen y que servicios les brindan? Sabemos que un gran número no cobran jubilaciones como para mantenerse económicamente hoy en día a menos de que sean ayudados. También sabemos que la gran mayoría no cuentan con una cobertura que este al alcance de sus necesidades. Conocemos por las noticias (vía diversos medios de comunicación) que muchos de ellos son golpeados al intentarles robar lo poco que tienen.

Por otro lado, me pregunto: ¿Qué lugar le dan los jóvenes y adultos? ¿Qué lugar se dan ellos mismos y qué lugar creen tener?

Debo dejar en claro que intento pensar y contestar algo desde mi forma de ver la cuestión. En estos tiempos donde los minutos cuentan, donde vivimos apurados y  demandamos la satisfacción de nuestras necesidades prontamente, parecemos muy ocupados en el hoy, en lo concreto, y a veces desestimamos los rodeos más largos, en busca de gratificaciones momentáneas y efímeras. En estos tiempos me parece que se desestima la opinión del sabio, del que vivió y sabe más de algunas cuestiones. Me parece que se pone popularmente al mayor en un lugar de menosprecio, indiferencia o desventaja. Dichos como: “dejalo, seguile la corriente que es viejo” o “no le lleves el apunte al pobre viejo que está delirando por la edad…” pintan la cuestión y son comunes de oír. Creo que estas frases y actitudes (como por ejemplo no darles el asiento, no dejarlos pasar primero, anular sus opiniones, etc.), son cuestiones harto frecuentes que reflejan un subgrupo de la población desprotegido y vulnerable.

Sostengo que hay que tener en cuenta el ideal y el culto por el cuerpo perfecto que se promociona y se cultiva hoy en día. El cuerpo en la tercera edad empezó a deteriorarse varios años antes, y en esta etapa que abordo se acentúa aún más. En términos psicológicos diríamos que el mayor, duela por perder el cuerpo que tenía en su edad adulta; el ideal del cuerpo del adulto se pierde y comienza a aparecer un cuerpo cansado, abatido, desvitalizado, con signos de deterioro psicofísico progresivo. No obstante, quiero aclarar que muchos mayores de 60 o 70 años no parecen pasar por ese proceso o sobrellevan tan bien sus cuestiones que no se sienten afligidos o dolidos, pero hablo de patrones generales, y de algo natural: la caída de una imagen mental que un mayor se forma con respecto a su cuerpo. La imagen tiene tanta potencia que nos provoca cambios a diversos niveles, por ejemplo una mujer que promedia los 60 años puede ver su piel reseca y mas arrugas que hace 5 años antes, con lo cual empieza a percibir, sentir y actuar de diferente modo.

La tercera edad generalmente tiene caracteres propios como por ejemplo un conjunto de síntomas muy frecuentes como cansancio, olvidos, fugas de ideas, patologías óseas, endocrinas, metabólicas, etc.

Muchos de ellos se preparan o ya son abuelos o bisabuelos, otros quizá perdieron su pareja, amigos o conocidos debido a “la edad”. Algunos empiezan a pensar como planean pasar sus últimos años y que les queda por hacer.

Si hablamos de la terapia para estos sujetos no hay recetas generales, y más teniendo en cuenta que un mayor puede padecer diversas patologías físicas o mentales, con lo cual según el caso particular se aborda el camino terapéutico. Pero en líneas generales y para decir algo básico, la terapia debería, sosteniendo un enfoque integral, centrarse en las fortalezas del sujeto. Sin desconocer y teniendo en cuenta las cuestiones familiares, sociales e inter-consultas con otros profesionales de la salud en general, el terapeuta debe enfocarse en sostener loa capacidades con las que aun cuente el mayor. Trabajar con el paciente y en caso de ser necesario y efectivo con los familiares y amigos para identificar, desarrollar y fortalecer las capacidades del paciente.

Intenté esbozar un poco el amplio panorama que conlleva esta temática, espero que les agrade el articulo y reflexionemos juntos sobre este y los demás escritos que vaya haciendo.

Un saludo cordial a todos.

Bozzoli Susana Pamela

Lic. en Psicología,

pamelabozzoli@yahoo.com.ar

“PUBERTAD, ADOLESCENCIA Y … ALGO MÁS”

Escrito por Pamela Bozzoli En Abril - 4 - 2009

Hola nuevamente a los lectores del Pelón Diario, esta vez les escribo para presentarles algunas cuestiones importantes de una etapa relevante para el desarrollo psico-físico del ser humano. Algunos la conocen como adolescencia, otros dicen bien pubertad, otros la edad del pavo…lo cierto es que esta edad no pasa desapercibida fácilmente, y más hoy en día.

Empecimos por delimitar algunas cuestiones. La pubertad es todo el proceso físico- biológico que acompaña a esas personitas que dejan de ser niños y se van convirtiendo en adolescentes. Lo puberal alude a crecimiento de bello y engrosamiento de voz en los varones, crecimiento de mamas y ensanchamiento de caderas en las mujeres, entre otros cambios observados. Por otro lado, la adolescencia es todo el proceso psicológico que acompaña esos cambios. Estos sujetos dejan de ser nenes y nenas, muchas veces dejan de ser los mimados y protegidos de la casa, para ser etiquetados como rebeldes, sin códigos, etc. Con respecto a la adolescencia pensemos lo siguiente: sus defensas y mecanismos psicológicos para hacer frente a la vida en general (y todo lo que tengan que soportar, demandas sociales, cuestiones familiares, duelos, crisis económicas, etc.) de niños ya no les “sirven”, van evolucionando. Lo que antes hacían para divertirse evadir, negar y aceptar temas vitales ahora es obsoleto. Ellos van tomando de a poco otra posición entre sus pares, sus mayores y el ambiente en general.

Ahora bien, hasta que se conforme la personalidad de manera mas estable, hay un lapso de tiempo en el que van deambulando por sensaciones, ideas, gustos e ideales muchas veces incoherentes entre si y cambiantes. Suelen tener reacciones tormentosas y no pueden predecir ni ellos mismos su modo de comportarse.

En mi experiencia los grupos con los que se juntan les ayudan a formar su personalidad, pues ellos ven reflejado en los otros semejantes lo que son o gustan ser, de este modo, identificándose a los otros siguen formando una personalidad que se viene gestando desde su nacimiento (y hay datos para pensar que mucho antes también). De modo que uno debe “alertarse” cuando los púberes se aíslan que cuando están en grupitos. Esos otros le dan cierta impronta y protección contra algunas cosas que ya se han ornado para ellos complejas y desagradables (por Ej. demandas paternas, demandas escolares, presiones de aseo, muchas veces demandas laborales, etc).

En esta edad comienzan a alejarse de sus casas, prueban a sus papas, prueban las reglas familiares, muchas veces desafían a los mayores. Tienden a aislarse socialmente, burlarse de actitudes infantiles de los hermanitos y cuestionar las temáticas adultas. Algunos estudiosos llaman esta etapa como “segunda deambulación”; la primera es cuando el niño que empieza a caminar, a jugar acercándose y alejándose de la mamá en su primera infancia, alrededor de su primer año. La segunda deambulación es el alejarse del adulto, alejarse para situar diferencias más profundas, para cuestionar modelos, aislarse de lo temido o lo infantil ya caduco.

Lo cierto es que en la facultad, ese templo del saber que tanto amo, me han enseñado la importancia de lo puberal y lo adolescente, y hoy me doy cuenta de que la cuestión es mas compleja, como todo en la vida, y por lo tanto la temática depende también de algo más abarcativo como lo social. En esta sociedad, muchos padres no quieren y temen envejecer, con lo cual se posicionan como adolescentes en cuerpo de adulto, y lo único que hacen es desdibujar diferencias de género y edad, y por eso las coordenadas de respeto que exigen les son arrebatadas, en otras palabras sus hijos vistos como pares ya “no les hacen caso”.

Otras cuestiones a tener en cuenta es la duración y las características de la terapia con este grupo etario particular, pues en niños y adolescentes el tratamiento suele ser mas corto, y así esta bien que sea, pues su personalidad esta en permanente cambio. Con adolescentes se trabajan cuestiones que con niños y adultos no se abordan. Y es importante y llamativo el léxico que usan, códigos distintivos de la edad, y muchas veces se subdividen a los fines de su propia protección e identidad  (adolescentes emos, cumbieros, darks, etc).

Muchas veces he escuchado que los padres “pierden el control”, pero… querer tenerlo es el problema. No es cuestión de control, sino de diálogo. Los adolescentes no son susceptibles de control como un objeto, van perfilando gustos, deseos, orientación sexual, etc. Y controlarlos no es permitirles crecer. Lo que generalmente hago como psicoterapeuta entre otras cuestiones más de base es hablar sobre derechos y obligaciones de los papas y de los hijos, sentarlos juntos o por separado (según las estrategias y el caso particular de cada familia) e instalar el dialogo, el signo, el sentido…aquellas facultades que nos separan de los “animales no racionales”.

Espero que esta breve columna les haya hecho pensar un poquito, esa es mi idea.

Pueden participar, los invito, y pueden pedir algún tema específico para el próximo

artículo.

Un saludo a todos los lectores del diario y les agradezco la atención.

pamelabozzoli@yahoo.com.ar

Lic. Bozzoli, S. P.

Stress: mal de la epoca?

Escrito por Pamela Bozzoli En Marzo - 19 - 2009

El objetivo de dicho artículo es presentarme y brevemente escribir un articulo de contenido psicológico y de salud en general. Mi nombre es Susana Pamela Bozzoli, soy Lic. en Psicología (UBA) y me encanta escribir sobre esta área que es de mi interés. Trabajo en el Hospital Interzonal J. Esteves de Temperley como Psicóloga, en la Cruz Roja Argentina (sede Adrogué) como docente de Psicología y tengo pacientes particulares de dichas zonas.

Considero que escribir algo sobre lo que me enfrento cada día puede llegar a interesarle a alguien y que saque algún provecho, por ello en lo sucesivo despliego un poco el tema del stress, sin pretender ser muy específica ni abarcativa. Mi idea es sólo dar un pantallazo general acerca de este síntoma.

El problema del stress es un factor emocional considerado detonante y mantenedor de diversas patologías, no solo físicas, sino también psicológicas, con lo cual su abordaje es fundamental para los trabajadores de la salud integral.

Como psicóloga me enfrento día a día con reacciones y dichos sobre lo que a cada paciente le pasa, siente y cómo se conduce ante situaciones ambiguas, penosas o traumáticas.

Muchas veces la falta de información, las presiones sociales y de género, el deterioro de la capacidad de comunicar lo que nos pasa y de darnos cuenta de lo que sucede en nosotros y en nuestro alrededor pueden impactar en la gravedad del cuadro y su tratamiento. Hay que tener en cuenta que uno sólo trabaja con el material que el paciente muestra y dice. El bloqueo de pensamientos, emociones y pensamientos hacen que el paciente no pueda expresar o no sepa como expresa lo que le pasa.

Algunos de los factores asociados al stress son las presiones diarias, enfermedades, hechos traumáticos, accidentes y apremios económicos que nos hacen actualmente disparar reacciones fisiológicas, mentales, emocionales y conductuales patológicas.

Hay técnicas útiles que uso diariamente de relajación y respiración, también técnicas de manejo de las emociones, de los pensamientos y las conductas, y no olvidemos el recurso farmacológico. Este último recurso ha causado controversia (especialmente si el sujeto a medicar es niño) pero en otra columna lo retomare más detalladamente.

Además de dichos recursos recomiendo que la persona que padece este síntoma consulte a un médico clínico y/o psicólogo para abordar el tema desde lo multidisciplinario. Sabemos que para dicha persona lo más importante y terapéutico sería que tenga y sostenga un espacio donde pueda hablar de lo que lo aqueja. La contención no solo viene del profesional sino de su contexto próximo, por lo cual me gusta también trabajar  con su entorno familiar.

Es importante empatizar con la persona que consulta, como dicen “ponerse en sus zapatos” y tratar desde allí devolverle una imagen completa de su persona. La idea general de una psicoterapia no es moralizar al paciente, sino simplemente mostrarle el tablero de l juego en el que esta, donde esta, cómo esta, donde quiere estar, y de ahí él decide que próximo paso dar. Uno como terapeuta sólo acompaña y sugiere pocas veces lo mas deseable desde el lado de la sanidad.

Me gustaría que si alguien lee este artículo comente lo que le parezca.

En unos días volveré a escribir más sobre temáticas que considero de interés para muchos. Si alguien quiere que escriba sobre algo puntual pueden solicitarlo.

Un saludo a todos los lectores del diario y les agradezco la atención.

pamelabozzoli@yahoo.com.ar

Lic. Bozzoli, S. P.