Archivo de Abril, 2009

Los mayores en la sociedad actual

Escrito por Pamela Bozzoli En Abril - 19 - 2009

LA TERCERA EDAD EN LA SOCIEDAD ACTUAL

Estimados lectores, nuevamente me presento y esta vez les voy a escribir sobre la tercera edad. El título hace referencia a ese grupo particular de la población que solemos ver tan vapuleada cuando leemos diarios, miramos televisión o más concretamente si tenemos familiares en esa etapa. La mayoría del texto verán que hago preguntas, no quiero cerrar cuestiones, sino abrir a diversas opiniones y generar resonancia en los que lean la presente columna.

Sin pretender ser exactos, comenzaría diciendo que la tercera edad no tiene fecha precisa de inicio, hay variables y depende de varios factores, pero se puede pensar en sujetos de más de 60 años en los cuales se dan algunas características generales que más abajo abordaré.

Me pregunto: ¿cuál es el lugar que ocupan, hoy en día y específicamente en nuestro país, la población de la tercera edad? Intentare expresar algunas cuestiones respecto a esta temática.

Comienzo diciendo que al buscar en el diccionario Océano Uno la palabra vejez me topo con una definición que caracteriza a los mayores como gente con “…achaques o manías propias de la edad…”. Es un primer ángulo para pensar que imagen tenemos de esta población.

Propongo pensar a la tercera edad desde un enfoque integral, tomando cuestiones económicas, sociales, culturales, históricas, etc. Porque la calidad de vida de ellos en la actualidad se mide según todas estas variables.

Por un lado, pensemos: ¿Cuál es la situación económica de la mayoría de ellos? ¿Cuál es la cobertura médica que tienen y que servicios les brindan? Sabemos que un gran número no cobran jubilaciones como para mantenerse económicamente hoy en día a menos de que sean ayudados. También sabemos que la gran mayoría no cuentan con una cobertura que este al alcance de sus necesidades. Conocemos por las noticias (vía diversos medios de comunicación) que muchos de ellos son golpeados al intentarles robar lo poco que tienen.

Por otro lado, me pregunto: ¿Qué lugar le dan los jóvenes y adultos? ¿Qué lugar se dan ellos mismos y qué lugar creen tener?

Debo dejar en claro que intento pensar y contestar algo desde mi forma de ver la cuestión. En estos tiempos donde los minutos cuentan, donde vivimos apurados y  demandamos la satisfacción de nuestras necesidades prontamente, parecemos muy ocupados en el hoy, en lo concreto, y a veces desestimamos los rodeos más largos, en busca de gratificaciones momentáneas y efímeras. En estos tiempos me parece que se desestima la opinión del sabio, del que vivió y sabe más de algunas cuestiones. Me parece que se pone popularmente al mayor en un lugar de menosprecio, indiferencia o desventaja. Dichos como: “dejalo, seguile la corriente que es viejo” o “no le lleves el apunte al pobre viejo que está delirando por la edad…” pintan la cuestión y son comunes de oír. Creo que estas frases y actitudes (como por ejemplo no darles el asiento, no dejarlos pasar primero, anular sus opiniones, etc.), son cuestiones harto frecuentes que reflejan un subgrupo de la población desprotegido y vulnerable.

Sostengo que hay que tener en cuenta el ideal y el culto por el cuerpo perfecto que se promociona y se cultiva hoy en día. El cuerpo en la tercera edad empezó a deteriorarse varios años antes, y en esta etapa que abordo se acentúa aún más. En términos psicológicos diríamos que el mayor, duela por perder el cuerpo que tenía en su edad adulta; el ideal del cuerpo del adulto se pierde y comienza a aparecer un cuerpo cansado, abatido, desvitalizado, con signos de deterioro psicofísico progresivo. No obstante, quiero aclarar que muchos mayores de 60 o 70 años no parecen pasar por ese proceso o sobrellevan tan bien sus cuestiones que no se sienten afligidos o dolidos, pero hablo de patrones generales, y de algo natural: la caída de una imagen mental que un mayor se forma con respecto a su cuerpo. La imagen tiene tanta potencia que nos provoca cambios a diversos niveles, por ejemplo una mujer que promedia los 60 años puede ver su piel reseca y mas arrugas que hace 5 años antes, con lo cual empieza a percibir, sentir y actuar de diferente modo.

La tercera edad generalmente tiene caracteres propios como por ejemplo un conjunto de síntomas muy frecuentes como cansancio, olvidos, fugas de ideas, patologías óseas, endocrinas, metabólicas, etc.

Muchos de ellos se preparan o ya son abuelos o bisabuelos, otros quizá perdieron su pareja, amigos o conocidos debido a “la edad”. Algunos empiezan a pensar como planean pasar sus últimos años y que les queda por hacer.

Si hablamos de la terapia para estos sujetos no hay recetas generales, y más teniendo en cuenta que un mayor puede padecer diversas patologías físicas o mentales, con lo cual según el caso particular se aborda el camino terapéutico. Pero en líneas generales y para decir algo básico, la terapia debería, sosteniendo un enfoque integral, centrarse en las fortalezas del sujeto. Sin desconocer y teniendo en cuenta las cuestiones familiares, sociales e inter-consultas con otros profesionales de la salud en general, el terapeuta debe enfocarse en sostener loa capacidades con las que aun cuente el mayor. Trabajar con el paciente y en caso de ser necesario y efectivo con los familiares y amigos para identificar, desarrollar y fortalecer las capacidades del paciente.

Intenté esbozar un poco el amplio panorama que conlleva esta temática, espero que les agrade el articulo y reflexionemos juntos sobre este y los demás escritos que vaya haciendo.

Un saludo cordial a todos.

Bozzoli Susana Pamela

Lic. en Psicología,

pamelabozzoli@yahoo.com.ar

“PUBERTAD, ADOLESCENCIA Y … ALGO MÁS”

Escrito por Pamela Bozzoli En Abril - 4 - 2009

Hola nuevamente a los lectores del Pelón Diario, esta vez les escribo para presentarles algunas cuestiones importantes de una etapa relevante para el desarrollo psico-físico del ser humano. Algunos la conocen como adolescencia, otros dicen bien pubertad, otros la edad del pavo…lo cierto es que esta edad no pasa desapercibida fácilmente, y más hoy en día.

Empecimos por delimitar algunas cuestiones. La pubertad es todo el proceso físico- biológico que acompaña a esas personitas que dejan de ser niños y se van convirtiendo en adolescentes. Lo puberal alude a crecimiento de bello y engrosamiento de voz en los varones, crecimiento de mamas y ensanchamiento de caderas en las mujeres, entre otros cambios observados. Por otro lado, la adolescencia es todo el proceso psicológico que acompaña esos cambios. Estos sujetos dejan de ser nenes y nenas, muchas veces dejan de ser los mimados y protegidos de la casa, para ser etiquetados como rebeldes, sin códigos, etc. Con respecto a la adolescencia pensemos lo siguiente: sus defensas y mecanismos psicológicos para hacer frente a la vida en general (y todo lo que tengan que soportar, demandas sociales, cuestiones familiares, duelos, crisis económicas, etc.) de niños ya no les “sirven”, van evolucionando. Lo que antes hacían para divertirse evadir, negar y aceptar temas vitales ahora es obsoleto. Ellos van tomando de a poco otra posición entre sus pares, sus mayores y el ambiente en general.

Ahora bien, hasta que se conforme la personalidad de manera mas estable, hay un lapso de tiempo en el que van deambulando por sensaciones, ideas, gustos e ideales muchas veces incoherentes entre si y cambiantes. Suelen tener reacciones tormentosas y no pueden predecir ni ellos mismos su modo de comportarse.

En mi experiencia los grupos con los que se juntan les ayudan a formar su personalidad, pues ellos ven reflejado en los otros semejantes lo que son o gustan ser, de este modo, identificándose a los otros siguen formando una personalidad que se viene gestando desde su nacimiento (y hay datos para pensar que mucho antes también). De modo que uno debe “alertarse” cuando los púberes se aíslan que cuando están en grupitos. Esos otros le dan cierta impronta y protección contra algunas cosas que ya se han ornado para ellos complejas y desagradables (por Ej. demandas paternas, demandas escolares, presiones de aseo, muchas veces demandas laborales, etc).

En esta edad comienzan a alejarse de sus casas, prueban a sus papas, prueban las reglas familiares, muchas veces desafían a los mayores. Tienden a aislarse socialmente, burlarse de actitudes infantiles de los hermanitos y cuestionar las temáticas adultas. Algunos estudiosos llaman esta etapa como “segunda deambulación”; la primera es cuando el niño que empieza a caminar, a jugar acercándose y alejándose de la mamá en su primera infancia, alrededor de su primer año. La segunda deambulación es el alejarse del adulto, alejarse para situar diferencias más profundas, para cuestionar modelos, aislarse de lo temido o lo infantil ya caduco.

Lo cierto es que en la facultad, ese templo del saber que tanto amo, me han enseñado la importancia de lo puberal y lo adolescente, y hoy me doy cuenta de que la cuestión es mas compleja, como todo en la vida, y por lo tanto la temática depende también de algo más abarcativo como lo social. En esta sociedad, muchos padres no quieren y temen envejecer, con lo cual se posicionan como adolescentes en cuerpo de adulto, y lo único que hacen es desdibujar diferencias de género y edad, y por eso las coordenadas de respeto que exigen les son arrebatadas, en otras palabras sus hijos vistos como pares ya “no les hacen caso”.

Otras cuestiones a tener en cuenta es la duración y las características de la terapia con este grupo etario particular, pues en niños y adolescentes el tratamiento suele ser mas corto, y así esta bien que sea, pues su personalidad esta en permanente cambio. Con adolescentes se trabajan cuestiones que con niños y adultos no se abordan. Y es importante y llamativo el léxico que usan, códigos distintivos de la edad, y muchas veces se subdividen a los fines de su propia protección e identidad  (adolescentes emos, cumbieros, darks, etc).

Muchas veces he escuchado que los padres “pierden el control”, pero… querer tenerlo es el problema. No es cuestión de control, sino de diálogo. Los adolescentes no son susceptibles de control como un objeto, van perfilando gustos, deseos, orientación sexual, etc. Y controlarlos no es permitirles crecer. Lo que generalmente hago como psicoterapeuta entre otras cuestiones más de base es hablar sobre derechos y obligaciones de los papas y de los hijos, sentarlos juntos o por separado (según las estrategias y el caso particular de cada familia) e instalar el dialogo, el signo, el sentido…aquellas facultades que nos separan de los “animales no racionales”.

Espero que esta breve columna les haya hecho pensar un poquito, esa es mi idea.

Pueden participar, los invito, y pueden pedir algún tema específico para el próximo

artículo.

Un saludo a todos los lectores del diario y les agradezco la atención.

pamelabozzoli@yahoo.com.ar

Lic. Bozzoli, S. P.