“PUBERTAD, ADOLESCENCIA Y … ALGO MÁS”
Hola nuevamente a los lectores del Pelón Diario, esta vez les escribo para presentarles algunas cuestiones importantes de una etapa relevante para el desarrollo psico-físico del ser humano. Algunos la conocen como adolescencia, otros dicen bien pubertad, otros la edad del pavo…lo cierto es que esta edad no pasa desapercibida fácilmente, y más hoy en día.
Empecimos por delimitar algunas cuestiones. La pubertad es todo el proceso físico- biológico que acompaña a esas personitas que dejan de ser niños y se van convirtiendo en adolescentes. Lo puberal alude a crecimiento de bello y engrosamiento de voz en los varones, crecimiento de mamas y ensanchamiento de caderas en las mujeres, entre otros cambios observados. Por otro lado, la adolescencia es todo el proceso psicológico que acompaña esos cambios. Estos sujetos dejan de ser nenes y nenas, muchas veces dejan de ser los mimados y protegidos de la casa, para ser etiquetados como rebeldes, sin códigos, etc. Con respecto a la adolescencia pensemos lo siguiente: sus defensas y mecanismos psicológicos para hacer frente a la vida en general (y todo lo que tengan que soportar, demandas sociales, cuestiones familiares, duelos, crisis económicas, etc.) de niños ya no les “sirven”, van evolucionando. Lo que antes hacían para divertirse evadir, negar y aceptar temas vitales ahora es obsoleto. Ellos van tomando de a poco otra posición entre sus pares, sus mayores y el ambiente en general.
Ahora bien, hasta que se conforme la personalidad de manera mas estable, hay un lapso de tiempo en el que van deambulando por sensaciones, ideas, gustos e ideales muchas veces incoherentes entre si y cambiantes. Suelen tener reacciones tormentosas y no pueden predecir ni ellos mismos su modo de comportarse.
En mi experiencia los grupos con los que se juntan les ayudan a formar su personalidad, pues ellos ven reflejado en los otros semejantes lo que son o gustan ser, de este modo, identificándose a los otros siguen formando una personalidad que se viene gestando desde su nacimiento (y hay datos para pensar que mucho antes también). De modo que uno debe “alertarse” cuando los púberes se aíslan que cuando están en grupitos. Esos otros le dan cierta impronta y protección contra algunas cosas que ya se han ornado para ellos complejas y desagradables (por Ej. demandas paternas, demandas escolares, presiones de aseo, muchas veces demandas laborales, etc).
En esta edad comienzan a alejarse de sus casas, prueban a sus papas, prueban las reglas familiares, muchas veces desafían a los mayores. Tienden a aislarse socialmente, burlarse de actitudes infantiles de los hermanitos y cuestionar las temáticas adultas. Algunos estudiosos llaman esta etapa como “segunda deambulación”; la primera es cuando el niño que empieza a caminar, a jugar acercándose y alejándose de la mamá en su primera infancia, alrededor de su primer año. La segunda deambulación es el alejarse del adulto, alejarse para situar diferencias más profundas, para cuestionar modelos, aislarse de lo temido o lo infantil ya caduco.
Lo cierto es que en la facultad, ese templo del saber que tanto amo, me han enseñado la importancia de lo puberal y lo adolescente, y hoy me doy cuenta de que la cuestión es mas compleja, como todo en la vida, y por lo tanto la temática depende también de algo más abarcativo como lo social. En esta sociedad, muchos padres no quieren y temen envejecer, con lo cual se posicionan como adolescentes en cuerpo de adulto, y lo único que hacen es desdibujar diferencias de género y edad, y por eso las coordenadas de respeto que exigen les son arrebatadas, en otras palabras sus hijos vistos como pares ya “no les hacen caso”.
Otras cuestiones a tener en cuenta es la duración y las características de la terapia con este grupo etario particular, pues en niños y adolescentes el tratamiento suele ser mas corto, y así esta bien que sea, pues su personalidad esta en permanente cambio. Con adolescentes se trabajan cuestiones que con niños y adultos no se abordan. Y es importante y llamativo el léxico que usan, códigos distintivos de la edad, y muchas veces se subdividen a los fines de su propia protección e identidad (adolescentes emos, cumbieros, darks, etc).
Muchas veces he escuchado que los padres “pierden el control”, pero… querer tenerlo es el problema. No es cuestión de control, sino de diálogo. Los adolescentes no son susceptibles de control como un objeto, van perfilando gustos, deseos, orientación sexual, etc. Y controlarlos no es permitirles crecer. Lo que generalmente hago como psicoterapeuta entre otras cuestiones más de base es hablar sobre derechos y obligaciones de los papas y de los hijos, sentarlos juntos o por separado (según las estrategias y el caso particular de cada familia) e instalar el dialogo, el signo, el sentido…aquellas facultades que nos separan de los “animales no racionales”.
Espero que esta breve columna les haya hecho pensar un poquito, esa es mi idea.
Pueden participar, los invito, y pueden pedir algún tema específico para el próximo
artículo.
Un saludo a todos los lectores del diario y les agradezco la atención.
pamelabozzoli@yahoo.com.ar
Lic. Bozzoli, S. P.

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